Hombre calcula los costes de un préstamo

Los costes de un préstamo personal: todo lo que debes saber

Al hablar de préstamos personales, es normal que la atención recaiga casi exclusivamente en los intereses. Los intereses son importantes, pues son la remuneración que hemos de pagar a la entidad financiera por prestarnos su dinero. Sin embargo, la solicitud y concesión de un préstamo están ligadas casi siempre a otros costes que pueden pasar desapercibidos pero que es importante conocer a la hora de comparar distintos préstamos.

En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber sobre los intereses, comisiones y gastos de los préstamos personales para tomar una decisión informada a la hora de comparar préstamos:

Los intereses: el precio del dinero

Comisiones y gastos de los préstamos personales

Seguro de protección de pagos

Infográfico con los diferentes costes de un préstamo.

Los intereses: el precio del dinero

Los bancos y entidades financieras ofrecen al individuo una cantidad de dinero que éste tiene que devolver al cabo de un periodo determinado. Pero no basta con que simplemente se devuelva la cantidad prestada, sino que el prestamista ha de recibir una compensación por el servicio que ofrece. Esto sirve como incentivo para ambas partes: quien presta el dinero obtiene un beneficio a cambio; mientras que el prestatario ha de pagar a tiempo para evitar pagar más de la cuenta.

El dinero es un bien que todos necesitamos en nuestro día a día para casi cualquier intercambio: para comer, para comprar o alquilar un lugar donde vivir, para ir de vacaciones... El dinero es, por lo tanto, un bien demandado. Los intereses remuneratorios son el precio del dinero, y son lo que cuesta el poder disponer de una cantidad de dinero ajena por un periodo de tiempo determinado.

Al hablar de préstamos y créditos, es frecuente referirse al “tipo de interés”, que es una expresión genérica del porcentaje del capital prestado que se abona para compensar al prestamista por prestarnos su dinero. Otros términos frecuentes son TIN y TAE, que en el día a día se utilizan para expresar los intereses de un préstamo matizando unos u otros aspectos en concreto, como explicamos a continuación.

El Tipo de Interés Nominal (TIN)

Hombre observa los tipos de interés
En el día a día se utilizan diferentes expresiones para referirse a los intereses, como tipo de interés, TIN, TAE, CER...

El tipo de interés nominal o TIN es simplemente el porcentaje del capital que se pacta en el contrato como compensación para la entidad financiera. Puede expresarse como un porcentaje diario, semanal, mensual, o anual, aunque lo más habitual es expresarlo de forma mensual, como el porcentaje que se paga al mes para compensar al prestamista.

Sin embargo, el TIN no es un dato muy útil para el consumidor, ya que no incluye ninguna de las comisiones que generalmente van ligadas al préstamo, y tampoco tiene en cuenta la duración del préstamo ni cuándo se producen los pagos. Por todo ello, el TIN no sirve para comparar varios préstamos, pues aunque dos préstamos tengan el mismo tipo de interés, las comisiones y condiciones de pago pueden hacer que sean muy diferentes.

La Tasa Anual Equivalente (TAE)

Es una cifra que nos da una imagen más clara y real del coste de un préstamo. La TAE indica el interés efectivo anual del préstamo, incluyendo no sólo el tipo de interés sino también las comisiones y gastos asociados al producto. Además, para su cálculo se tiene en cuenta la frecuencia de los pagos en un periodo de un año.

Por lo tanto, la TAE es un dato mucho más útil para el consumidor que el TIN. No sólo tiene en cuenta los diferentes costes asociados al préstamo, sino que además se calcula con una fórmula matemática normalizada, lo que nos permite utilizar la TAE para comparar préstamos de distinta cuantía y duración.

El Coste Efectivo Remanente (CER)

El coste efectivo remanente indica el coste de un préstamo en un momento determinado, teniendo en cuenta únicamente los intereses y los pagos pendientes hasta la amortización del préstamo.

El CER es muy similar a la TAE, pero si bien la TAE nos ayuda a hacernos una idea del coste anual de un préstamo antes de contratarlo, el CER se utiliza una vez ya disponemos del préstamo, y va cambiando según se acerca el vencimiento del mismo.

Los intereses de demora

Si bien los intereses remuneratorios son el precio del dinero, los intereses moratorios o de demora son el precio que se paga al no devolver el dinero prestado en el tiempo establecido. Sirven un doble objetivo: por un lado, los intereses moratorios compensan al prestamista por los perjuicios causados por la demora; por otro lado, su existencia motiva al prestatario a cumplir con los pagos en el plazo determinado.

El Tribunal Supremo ha limitado los intereses de demora, que no podrán superar los intereses remuneratorios pactados originalmente en más de dos puntos porcentuales.

 

Las comisiones que más frecuentemente nos encontramos en los préstamos personales son:

 

  • – Comisión de estudio
  • – Comisión de apertura
  • – Comisión de modificación de condiciones
  • – Comisión por amortización o cancelación anticipada

Comisiones y gastos de los préstamos personales

Los intereses, como ya hemos visto, se abonan con la finalidad de compensar a la entidad financiera por prestarnos su dinero. Pero además, la entidad financiera incurre en una serie de gastos al conceder y administrar el préstamo, que después se cobran al prestatario. Estos gastos adicionales se conocen como comisiones o gastos del préstamo, y pueden ser de distintos tipos en función del momento y la causa por la que se originen.

Comisión o gastos de estudio

La comisión de estudio cubre los gastos en los que incurre la entidad al comprobar si el individuo que solicita el préstamo es solvente, y si las garantías presentadas son válidas para garantizar el préstamo. Generalmente, no es necesario un estudio de solvencia muy detallado cuando se trata de préstamos de cantidades pequeñas, por lo que este tipo de préstamos no suele tener comisiones de estudio.

Las comisiones de estudio pueden expresarse como un porcentaje del capital, incluirse en otras comisiones como la comisión de apertura, e incluso financiarse a través del propio préstamo. Eso sí, normalmente, si no nos conceden el préstamo no tendremos que pagar comisión de estudio, a no ser que se pacte expresamente.

Comisión de apertura

La comisión de apertura cubre los gastos administrativos relacionados con la concesión del préstamo y la puesta a disposición del cliente del capital prestado. Esta comisión se abona generalmente al formalizar el préstamo, lo que lleva a muchas entidades a financiarla a través del propio préstamo e incluirla en la cuota a pagar cada mes.

Se suele expresar como un porcentaje de la cuantía del préstamo, pero es normal que se establezca un mínimo, de manera que se cobra la cantidad que sea mayor de las dos. Algunas entidades cobran una comisión de apertura elevada para poder ofrecer un tipo de interés bajo que resulte más atractivo en el mercado. Esta es una de las razones por las que es importante prestar atención no sólo a los intereses sino también a las comisiones.

Comisión de modificación de condiciones

La comisión de modificación de condiciones, también llamada comisión por novación, cubre los gastos administrativos en los que incurre la entidad financiera al renegociar las condiciones del préstamo. La modificación de las condiciones de un préstamo puede suponer un incremento del capital, modificación del plazo, cambio en el tipo de interés o el modelo de amortización o una modificación de las garantías de pago. Esto implica que la entidad debe estudiar de nuevo la solvencia del individuo, así como los riesgos que supone el cambio de condiciones, y tramitar un nuevo contrato, lo cual conlleva unos gastos que se cubren a través de esta comisión.

La comisión de modificación de condiciones puede ser un importe fijo, o un porcentaje de la cuantía total del préstamo. En caso de que la modificación de condiciones esté ligada a un incremento del capital prestado, la comisión puede ser un porcentaje del capital adicional.

Comisión por amortización o cancelación anticipada

La comisión por cancelación o amortización anticipada de un préstamo se aplica cuando el prestatario decide devolver la deuda antes del plazo pactado, lo que conlleva una serie de trámites y gastos para terminar la relación contractual entre el prestamista y el prestatario.

Es importante tener en cuenta que las comisiones por cancelación anticipada de las que hablamos en este artículo sólo se aplican a los préstamos personales que están sujetos a la Ley de Créditos al Consumo. Por lo tanto, no son de aplicación en relación con los préstamos con un importe total de menos de 200 euros ni a los préstamos hipotecarios, que siguen una regulación específica diferente.

En el caso de préstamos personales de más de 200 euros, las comisiones por reembolso anticipado que la entidad financiera puede cobrar al prestatario están sujetas a unos límites legales específicos. Si queremos amortizar un préstamo más de un año antes de la fecha de vencimiento, la comisión no podrá superar el 1% de la cantidad que se vaya a reembolsar. En caso de amortizar un préstamo cuando el plazo restante es menor de 12 meses, no podrá superar el 0,5%.

Afortunadamente, no todos los préstamos contemplan una comisión por cancelación anticipada pero, si lo hacen, nos puede salir a cuenta hacer cálculos antes de amortizar el préstamo anticipadamente.

Personas negocian sobre los costes de un préstamo
Las entidades financieras incurren en ciertos gastos al administrar un préstamo.

Otros gastos

Las comisiones descritas anteriormente son los gastos que suelen aparecer en los préstamos de consumo más habituales. Sin embargo, las entidades financieras pueden cobrar al prestatario otros gastos asociados a la administración del préstamo. Un ejemplo son los gastos de notaría, que se producen normalmente cuando el individuo aporta garantías reales para garantizar el préstamo.

 

Seguro de protección de pagos

Un coste adicional a los intereses y las comisiones de los préstamos personales es el llamado “seguro de protección de pagos”, que garantiza la amortización del préstamo en casos determinados de desempleo o incapacidad temporal. Este seguro implica que la aseguradora se hace cargo de las cuotas del préstamo cuando el prestatario no pueda hacerlo debido a una situación de desempleo o de enfermedad.

Es frecuente que la prima del seguro se incluya en la cuota del préstamo, lo que puede hacer que el seguro quede camuflado y que desconozcamos su existencia. Sin embargo, la entidad financiera está obligada a informar al cliente al contratar un seguro de protección de pagos, y las condiciones, derechos y obligaciones de las partes deben especificarse en el contrato. Es muy importante leer detenidamente las estipulaciones del contrato para conocer los supuestos concretos en los que el seguro se hará responsable de las cuotas del préstamo, así como los pasos que hemos de tomar para activarlo.

 

Comparador de préstamos personales

Como hemos visto, los intereses remuneratorios no son los únicos costes asociados a un préstamo sino que existe una gran variedad de gastos y comisiones que las entidades financieras pueden exigir al prestatario en distintos supuestos. Que un préstamo tenga un TIN del 0% no significa que sea gratis, y por ello es importante conocer estos conceptos a la hora de comparar préstamos. Solo así podremos encontrar el préstamo que más se ajusta a nuestras necesidades.

La herramienta de comparación de Préstamos.es te permite comparar gran cantidad de préstamos en función de tu edad y la cantidad que quieres solicitar. Una vez encuentres el préstamo que te interesa, recuerda leer la letra pequeña y asegurarte de que conoces los intereses y comisiones asociados al préstamo antes de firmar el contrato.

 

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